El Imperio de Anáhuac · Vol. II
México como heredero civilizatorio de un mundo que ya no cabe en Occidente.
Roma cayó. Bizancio fue tomada. Moscú se declaró la Tercera Roma —y no cumplió. Pero hay una lectura menos discutida de esa herencia: una civilización imperial que no repite el error de las anteriores, sino que aprende de las tres. Esta novela imagina que esa civilización se levanta en el Valle de Anáhuac.
Sobre las bases sembradas en Mondragón .45, el proyecto mexicano madura. Industria pesada, armada oceánica, aviación estratégica, ferrocarriles transcontinentales, universidades de primer orden, una política exterior propia. Los Habsburgo mexicanos —el linaje que la historia real dio por perdido— gobiernan un imperio que aprendió del catolicismo romano el orden, del imperio ruso la extensión, y del mundo prehispánico la relación con el territorio como acto sagrado.
«No somos una Roma. Somos la lección que Roma no alcanzó a aprender.»
El mundo que rodea a este imperio no está vacío. Alemania, Japón, Estados Unidos, Rusia, el Imperio Británico juegan sus propias cartas —algunas familiares, otras irreconocibles. La geopolítica del siglo XX se reorganiza cuando el eje de gravedad civilizatoria deja de estar en el Atlántico Norte y se desplaza a un punto que ya no es capital de nadie: es catedral de una tercera manera de existir.
Segundo tomo de la saga El Imperio de Anáhuac. La ambición aumenta, el aliento épico se consolida, y las preguntas se vuelven más filosóficas: ¿puede un imperio ser justo? ¿A qué precio? ¿Y a costa de quién?
La saga completa
Vol. I · Apertura
Una pistola, una doctrina, una idea. El punto en el que la historia de México pudo haber sido otra.
Ver detalle →Vol. III
La consolidación civilizatoria del Anáhuac contemporáneo y la pregunta por el destino de las naciones.
Ver detalle →Vol. IV · Cierre
El Imperio que conquistó el mundo está a punto de no haber existido jamás. Ucronía y psicohistoria.
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